lunes, 27 de junio de 2016

Sábados de historias y risas.






Es tan motivante ver cómo los niños esperan ansiosos la llegada del sábado para tener sesión en su sala de lectura.
Cada sábado en punto de las 5 de la tarde deja de escucharse el bullicio de los niños en las calles, sus carcajadas desaparecen para dar vida a una calle desértica, huérfana de la energía de sus niños. ¿Por qué? Porque todos corren a sus casas a bañarse, peinarse y ponerse sus mejores galas para llegar a tiempo a los viajes que tiene preparados El trenecito lector
También pasa que los más pequeñitos, quienes aún no saben de relojes, vienen de manera intermitente a tocar la puerta y preguntar "¿sí va a haber sala de lectura?"
¡Y claro que hay!


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