
Si ustedes me hubieran acompañado a repartir las invitaciones de la inauguración (pese a ser apenas un pedacito de hoja impreso en tinta negra), habrían visto ese brillito esperanzador en los ojos de todos los niños a los que fui a invitar. No podían creerlo: ¡Estaban TODOS invitados!
Me fui a recorrer la calle por la que vivo, casa por casa, distribuyendo las invitaciones y explicándoles a los padres de familia de qué se trataba.
Y por fin llegó el gran día, el sábado 24 de octubre.
Ya estaba todo listo, los gorros terminados, los libros seleccionados, los invitados especiales habían confirmado su asistenciay los vecinos ya sabían que la cita era a partir de las 6 de la tarde.
Ese día fue como cualquier otro sábado. Di mis clases por la mañana y por la tarde, pero entre una actividad y otra pude darme cuenta cómo una vecinita estuvo todo el día sentada en la cochera de su casa (que queda frente a la mía) con sus ojos fijos hacia mi cochera. Estuvo ahí alerta, hasta que vio a mi esposo que comenzaba a sacar las sillas y mesas, fue entonces cuando ella dejó su puesto de centinela y corrió al interior de su casa. ¡Adivinen! ¡Sí! ¡Fue a prepararse para el gran momento!
Mi última clase terminó a las 5 pm y los nervios se hacían presentes en mis entrañas.
Los primeros en llegar fueron Sofía Chiquetts y el Capitán Constantito Urrutia, quienes arribaron con dos libros de regalo para la nueva sala de lectura.
Después llegaron Anythé Aguirre y Keyra (de la sala de lectura El nido del colibrí) y Alegría Gómez (del suplemento cultural El corcho). Ellas también llegaron con libros de regalo para El trenecito lector.
Y poco a poco fueron llegando los niños acompañados por sus padres. Era tanta gente que los mismos vecinos tuvieron que prestarnos sus sillas para poder acomodarnos y comenzar con la inauguración de nuestra sala.
Mientras todos los niños se ponían sus gorritos y se acomodaban en sus lugares, Alegría aprovechaba para sacarme unas fotos.
Entonces llegó el momento de descubrir lo que se escondía debajo del mando estrellado.
¡Un tren de madera repleto de libros!
Como primera actividad en nuestra sala de lectura tuvimos la participación de Keyra Iurheni, quien nos contó acerca de la historia del jaguar, así como también de la sala de lectura que lleva junto con su mami.
Conforme seguían las actividades, iba llegando más gente a nuestra sala de lectura.
La maquinista del tren (o sea yo) les contó un cuento con un show de títeres (¡los más baratos del mercado!), llamado "Los cinco hermanitos", un cuento que fomenta la sana convivencia entre hermanos y que no es por nada pero a los niños les encanta escucharlo.
Poco después tuvimos la participación de Sofía Chiquetts, quien intervino con una divertidísima actividad con seres marinos, en la cual los niños escucharon los versos que ella les declamaba y con unos gises de colores iban plasmando los seres y objetos que descubrían en los poemas de nuestra participante.
Ya entrados en nuestra gran fiesta inaugural, llegaron Alfonso Winston y Anabella Nixania, los mediadores de la sala de lectura Hermanita de Ysabela, con su ejército de lectores quienes regalaron a los asistentes unas buenísimas lecturas en voz alta.
La noche nos alcanzó, pero nosotros seguíamos en nuestra fiesta literaria.
Finalmente contamos con la presencia de Anabella Nixania quien nos contó la historia de "El niño Triclinio y la bella Dorotea", de Jorge Ibargüengoitia, con la cual hizo que todos los presentes estalláramos con tremendas carcajadas.
Para cerrar nuestro acto inaugural, se les agradeció a todos los presentes por haber sido testigos del inicio de una gran aventura literaria y se les invitó para que asistieran a nuestra primera sesión normal del siguiente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario