A partir de este mes empezó lo que llamaré la prueba de oro. Estaba muy nerviosa esperando la tercera sesión de nuestra sala de lectura, porque ya sería una sesión totalmente normal, debido a que las primeras dos fueron de pura fiesta.
Fue una sesión dedicada a la poeta brasileña Cecilia Meireles, por los 114 años de su natalicio. Tuvimos un pequeño tributo para ella leyendo su obra y realizando una actividad de lotería a partir de sus poemas.
El trenecito lector luciendo muy gallardo sus vagones repletos de libros.
Mientras los pasajeros del tren realizaban su actividad lúdica, fueron llegando más niños que tenían ganas de leer en voz alta y se armó el círculo de lectura. Fue el nacimiento de la actividad que más disfrutan los niños hasta la fecha: lectura colectiva en voz alta.
En nuestra siguiente sesión de noviembre, seguíamos con los cumpleañeros literarios y fue el turno de Astrid Lindgren, autora de "Pippi calzaslargas", obra de la cual leímos algunos fragmentos.
Esta foto muestra como oficialmente El trenecito lector había superado la prueba. ¡Los niños estaban interesados y esperaban la llegada del sábado!
Los niños rápidamente entendieron la dinámica de la sala de lectura y ellos mismos se encargaban de darle la bienvenida a nuevos niños y explicarles de qué se trataban nuestras reuniones semanales.
Llegó la siguiente tarde de sábado y pese a todo pronóstico (ese de que los niños se aburren de su juguete nuevo y lo abandonan), tuvimos una gran concurrencia, con una sesión llena de lecturas y actividades.
Un tendedero artístico donde colgamos las obras derivadas de las lecturas que tuvimos en esta sesión.



























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