lunes, 24 de octubre de 2016
Primer año: Recuento de sesiones. Enero 2016.
Iniciamos un nuevo año celebrando el aniversario de uno de los ayudantes de la maquinista: Federico.
Como el frío era muy intenso, nuevamente sesionamos dentro de la casa, entre libros dulces y pasteles.
Los viajeros del Trenecito acompañando al pequeño Federico en su tercer cumpleaños.
Continuamos la sesión con una variada selección de textos que los mismos niños hicieron para leerlos en voz alta.
Y hasta tuvimos tiempo de jugar un poco.
El siguiente sábado llegó con tanta comprensión para los viajeros de El trenecito lector, pues al fin pudimos realizar nuestras actividades al aire libre.
Realizamos lectura en voz alta, pero también tuvimos espacio para la creación.
Los niños eligieron un títere y basándose en él fueron capaces de escribir una obra para poder representarla en ese momento.
Además de inventar una historia, se dieron a la tarea de realizar ilustraciones de la misma.
Montando el show y los espectadores muy atentos.
¡Esta es la magia de nuestra sala de lectura!
¿Recuerdan esa frase que reza "una imagen dice mal que mil palabras"?
Pues en El trenecito lector lo comprobamos cada sábado.
Los niños que acuden a nuestra sala son una prueba de que el acto de la lectura y la escritura creativa pueden partir del disfrute y así los niños seguirán acudiendo alegres y motivamos a las reuniones convocadas por los libros.
El 30 de enero la maquinista Selene Ortega y todo su grupo de ayudantes viajó hasta la Colonia Naval de Cabo San Lucas para ser parte de un evento muy importante, de gran trascendencia: la inauguración de la sala de lectura itinerante "Capitán Constantino Urrutia".
Fue una inauguración muy apapachada, donde la mediadora Sofía Chiquetts (contagiada en este mundo de las salas de lectura por una servidora) estuvo rodeada de mediadores, autoridades culturales y muchos lectores.
Sofía Chiquetts dando las palabras de bienvenida a su sala de lectura.
Y no podían faltar las actividades, cortesía de El trenecito lector, en donde los niños hicieron uso de su imaginación y dieron una muestra del acervo léxico que poseen jugando a "Un navío cargado, cargado de"
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